domingo, 9 de enero de 2011

POEMAS DE LA PEÑA ROJA - Pedro Ángel Cabrera

POEMAS DE LA PEÑA ROJA - Pedro Ángel Cabrera

Editorial: Papeles de Le Rumeur Ediciones
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 978-84-6144149-5
Nº Edición: 1ª
Año de edición:2010
PEÑARROYA-PUEBLONUEVO (CÓRDOBA

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En el poemario de Pedro Ángel CabreraPoemas de la Peña Roja, no alcanzamos a saber cuál es la voz del poeta, o ni siquiera quién es el poeta real. La cuestión no es baladí por cuanto la mayoría de las composiciones que forman “Poemas de la Peña Roja” parecen ser dichas por la tierra, por la propia tierra del Valle del Guadiato; y esa es la primera característica de este libro: lo telúrico, el atavismo de la queja que hace que una tierra adopte la voz de los hombres para comunicarnos sus pesares.
Pedro Ángel Cabrera no se detiene en la prosopopeya como recurso literario, en la atribución de comportamientos y humanos sufrimientos a un reino mineral y vegetal cercano, sino que avanza un paso más hasta alcanzar la mitificación de esta tierra, la totemiza, nos la muestra en su desnudez a través de su particular visión como ciudadano e hijo, atenazado por la angustia de su presente y su más que incierto futuro.
A nivel estilístico, “Poemas de la Peña Roja” abunda en metáforas brillantes, tan lorquianas y efectistas que alcanzan el corazón, imbuidas no sólo de visiones sino de sonidos y ecos de la tierra, de sabores y sinsabores. Narra sus versos Cabrera con un estilo muy alegórico, muchas veces sincopado, dejándonos a las puertas de la resolución de las ideas que trata de transmitirnos para que seamos nosotros mismos quienes, en muchas ocasiones, pongamos la guinda a cada razonamiento.
El vocabulario de Pedro Ángel Cabrera es épico, poderoso, viril, clásico al estilo de los griegos. No en vano el autor conoce bien la Historia y le apasionan aquellas edades doradas de la Humanidad nacidas en el extremo oriental del Mediterráneo. Recurre a mitos y mitología como otros lo harían a la Biblia o al Corán, con el afán de encontrar algún hecho que ilustre o ejemplifique sus palabras. Y los encuentra siempre, y nos los enseña siempre.
En cuanto a los temas que se abordan en “Poemas de la Peña Roja”, no son otros que los episodios de lucha socio-laboral reivindicativa que han jalonado las dos últimas décadas del Valle del Guadiato: la minería, la Marcha Negra de los mineros a Madrid en reclamación de sus exigencias, la voz de una comarca exigiendo justicia y mejores servicios tantas veces solicitado a los gobiernos. Aunque dichos particulares escapan a un análisis metaliterario como es el presente prólogo.
Con el fin que pretende, Pedro Ángel Cabrera sabe usar a la perfección los recursos de la poesía de autor, como aquellos cantautores lo sabían hacer con la música y muchos cineastas con el cine. Porque el apellido “de autor” viene a significar una determinada y personal visión de los aspectos de la realidad por los que el creador se siente afectado y que al lector o al crítico, pudiéndolos compartir o no, no suelen dejar indiferentes, sólo sea a nivel sensible, gracias a la exposición sincera del poeta. Lo cierto es que Cabrera se implica en cada uno de estos temas, se convierte en el poeta que, como en todas las épocas de conflicto, asume el papel de la arenga con el fin de ayudar a que el luchador no desfallezca.
El ímpetu y la rebeldía se extienden a todo o largo del poemario hasta alcanzar el umbral del compromiso, y, traspasado este, se detecta en sus versos un reclamar revolución, una evolución de las cosas, una solución a todo y por fin. Pedro Ángel Cabrera saca la espada y el cuchillo, los enseña ensangrentados o a punto de estarlo, anima a usar las palabras como armas blancas teñidas de ideas.
Lugares, hechos históricos, protagonistas individuales, historias, personas y personajes permeabilizan toda la obra: el minero, la mina, los recuerdos personales entrevistos u observados directamente bajo el ángulo de la ensoñación.
También encontramos en “Poemas de la Peña Roja” alguna muestra satírica o crítica, muy cruel a veces, como el poema dedicado al ex presidente andaluz Manuel Chaves. En cualquier caso, su estilo es minucioso y lírico en la descripción de los detalles, en la observación ecológica (que no ecologista) del entorno. Y el poeta es sensible ante determinadas situaciones de necesidad humana, frente a las cuales muestra su mejor cualidad, la capacidad infinita de empatía:

“María viene a comer,
no le importa la guerra.
Patea los campos con hambre,
Las veredas de la sierra,…”

Sí, se trata de un poemario que es toda una arenga, en el que no podían faltar las descripciones de campamento, el despertar bajo una tienda, duras calificaciones a los que considera traidores, a los débiles, los pusilánimes y los cobardes, aspectos que van jalonando cada página. Y, en contraposición, la aparición anónima y muchas veces pudorosamente oculta de los héroes del poeta: los trabajadores, los miembros del campamento, el líder. Todos ellos son objeto de continuas referencias más o menos veladas, pero es cierto que su presencia se alza omnipresente en este poemario.
En tiempos convulsos y tremendamente individualistas, “Poemas de la Peña Roja” viene a recordarnos que existen espíritus generosos e idealistas que siempre reflejarán en su tinta, aun a riesgo de casi todos los riesgos, una visión sincera y personal de las cosas.

1 comentario:

un profe dijo...

Pues sí. Estoy de acuerdo contigo. Yo lo conocí a partir de ese libro y lo invité a mis clases. A partir de ahí, hemos tenido otros encuentros, porque la literatura y la poesía tienen la capacidad de unir a espíritus afines por caminos imprevistos.